viernes, 25 de mayo de 2012

Galicia: hortensias, mar y pulpo a feira


Galicia, para el que no la conozca, es tierra de meigas, sí, pero también es la tierra del buen comer y  del buen beber. Es tierra verde por los cuatro costados.  Tierra de corazones rotos.  De largas ausencias, las de los marineros que marchan a la mar y la de los que buscaron mejor vida al otro lado del charco. De duras batallas, como la de los percebeiros contra el mar bravo.  Pero si hay que celebrar algo, se hace y por todo lo alto ¡pues no se montan buenas parrandas en Galicia!. Mi padre se llevó a Madrid ese espíritu parrandero, y las comidas con largas tertulias y  cantinelas golpeando la mesa,  llegaron a ser populares en nuestro entorno.  




Mi  fortuna es tener una hermana y un hermano, con sus respectivas familias, viviendo en A Coruña, concretamente en el municipio de Oleiros, lo que me permite  viajar de vez en cuando a allí. Estas fotos que os muestro hoy son de hace dos años, hechas con el móvil y sin ninguna pretensión de ser publicadas, puesto que entonces no tenía blog ni cuenta en twitter. De modo que, son lo que son.  Calidad justa, pero fiel testimonio de un largo paseo, que comenzó de buena mañana en Santa Cruz (donde vive mi hermana)  y terminó por la noche parrandeando en A Coruña.



En Santa Cruz (Oleiros) hay un recorrido que resulta realmente hermoso. Se puede empezar desde el  puerto.  Al  fondo, a mano izquierda,  hay unas escaleras que suben hacia una zona boscosa  que bordea el mar y, durante aproximadamente 2  kilómetros, puedes pasear entre el verde cálido y envolvente  y el mar.  


Cuando esto se acaba, es para adentrarse en un camino rural flanqueado por casas de la zona, en las que las hortensias son protagonistas absolutas, entre un sinfín de plantas exuberantes, como suelen ser allí. Y es que en Galicia las plantas o no prosperan, o, si lo hacen, crecen con pasión, con ganas. Las hortensias se colocan fuera, en el exterior, luciendo, presumiendo. No hay miedo a que las roben, todo el mundo tiene una. Y si no la tienes, están en cualquier muro. Hay hortensias para todos.










Por ese camino rural se continúa  unos dos kilómetros, para, finalmente ver como las casas van dejando ese espacio que permite que veas de nuevo el mar.

Y cuando menos lo esperas, aparece la playa de Bastiagueiro, la de los coruñeses.  Esa playa que, como la mayoría de las de Galicia, está medio vacía por la mañana,  y se convierten en un hervidero por la tarde, hasta la puesta de sol. Bueno, eso siempre y cuando las nubes de la mañana abran. Del agua del mar no os digo nada. Para los lugareños siempre está ‘bárbara’, lo que traduzco libremente como: ‘está helada de morirte’.


A pesar del agua gélida, aún quedan ganas de tomar un helado. Vamos de vuelta al Puerto de Santa Cruz, que ese día hay mareas vivas y es un espectáculo  sentarse en los bancos del paseo para  ver cómo la pequeña playa ha desaparecido y las olas rompen contra el puerto inundando la acera.  El ruido es sobrecogedor.  

Nuestra mirada se escapa también hacia el puente que lleva a la isla, donde se encuentra el  Castillo de Santa Cruz. Pero eso es tema de otro post.



  




Después  de tantas emociones, no podía  faltar  una escapada nocturna, acompañada de un buen ‘pulpo a feira’ en A Coruña, en este caso en la fiesta que había junto al puerto.  Y,  como ‘comer y rascar todo es empezar’,  por qué no  una centolla abierta y preparada para mojar bien el pan,  acompañada de un buen  Albariño. Ahora sí que estamos disfrutando de las mieles de Galicia con sabor a mar.






Y así podríamos seguir hasta el amanecer, pero la copa la tomamos otro día, que ya no caben más fotos en el post y, además, se me ha subido un poco el vino a la cabeza.


Este post está dedicado a todos mis amigos en twitter, con los que comparto información a diario, risas y muchas ilusiones. Vamos chicos ¡a seguir parrandeando por la red!

miércoles, 23 de mayo de 2012

El Parque de La Granja a todo vapor

Una difícil tarea la que tengo hoy.  Ayer visité el Parque de La Granja que hay en Burjassot,  a 5 km de Valencia.  El dilema viene porque en él se concentran  dos cosas que me fascinan: los parques y los trenes. 






No sé por dónde  empezar. ¿ Os hablo de los maravillosos árboles y palmeras que llenan el parque? ¿os enseño las vías del tren por donde circula todos los domingos, o sábados durante el verano, un tren a vapor?.  Bien, como no sé lo que os agrada más, intentaré mostraros  las dos cosas, porque para eso están perfectamente unidas en el parque.


Y es que resulta muy curioso e inquietante pasear por un parque en el que sólo puede pisar el césped un pequeño tren a vapor de 7 pulgadas.  Y a juzgar por el recorrido de sus vías, lo hace con todo descaro,  convirtiéndose en el amo y señor del lugar.



Pero no os confundáis. No os hablo de una atracción de feria.  Este tren se inauguró en mayo de 1994 de manos de la Asociación Cultural Ferroviaria Burjassot , quien gestiona su actividad. Se trata de personas con larga tradición ferroviaria y con un objetivo movido por su deseo de fomentar el espíritu del transporte público, sobre todo el ferrocarril. Se creó a principios de los 90, coincidiendo con el paso de los ‘trenets’ al metro y tranvía de Valencia.


El parque ayer no mostraba ese ferrocarril que lo recorre todos los fines de semana. Pero daba igual porque, a medida que caminabas, no podías dejar de pensar que por esas vías circulaba un pequeño tren a vapor, casi de cuento. Lo veías al mirar las diminutas traviesas de madera. Imbuían de tal forma que hacía que mis ojos observaran todo lo que me rodeaba, como si estuviese en un viaje fantástico en el que los olivos se hacían inmensos, las palmeras altas, muy altas, y todos los árboles se agigantaban ante la proximidad de esas pequeñas vías de tren. 


Atravesarlas en los cruces con un paso largo, era como desafiar al peligro. Su cercanía inquietaba y emocionaba. Todo el parque se ve más bello porque el tren y su vías le da un encanto especial. Por supuesto, a esa belleza contribuyen los maravillosos olivos, palmeras phoenix canariensis, melia acedarach, ciruelos rojos, el membrillero, el fresno y la paulownia recién plantados; el níspero y un sinfín de especies más, y especialmente vistoso, las floridas catalpas speciosa y los inmensos muros de hiedra. 















Con una superficie aproximada de 80.000 m2, el actual Parque de La Granja era, antiguamente, la Estación Naranjera y Fitosanitaria de Valencia, y también fue durante años sede de los campos de prácticas de la Escuela de Ingeniería Agrónoma. Hoy en día se ha convertido en un agradable jardín público y en el principal centro cultural y de recreo de Burjassot.





Os dejo los enlaces por si estáis interesados en ampliar la información, horarios, etc. Si estáis por la zona, no dejéis de visitarlo.

Tren de La Granja (Asociación Cultural Ferroviaria de Burjassot)

Ferrocaril de La Granja (facebook)

Entrevista www.burjassot.kallejeo.com

Fotos tren: www.fernandomunoz.com

lunes, 14 de mayo de 2012

En la calle y con muchas flores

Supongo que la mayoría estaréis de acuerdo conmigo en que un pequeño local de cara al público, tiene mucho más atractivo si la fachada del establecimiento muestra alguna que otra planta ornamental, si es de flor, mejor que mejor. 

Hostel - Killarney, Ireland
Ahora que está todo el mundo en la calle, por el buen tiempo y .... por la ley antitabaco, vamos a ponerla bien guapa ¿no os parece? Ya sé que estaréis pensando, mira qué lista, barriendo hacia casa. Bueno, puede ser, no lo niego, pero lo cierto es que el encanto, color y frescor que dan las plantas en el diseño de locales es evidente. Abajo tenéis una muestra de algunos de los muchos que encontré en la red. Muchos de ellos, incluso, parecen floristerías a primer golpe de vista. Es fantástico el color que dan. 

No importa que se trate de una tienda de barrio, una más sofisticada, un restaurante de lujo o una taberna. Todo vale y hay plantas para todos los gustos y bolsillos. La cuestión es saber elegir en función de la personalidad del local. De modo que, si tenéis un chiringuito, tiendecita, restaurante, bar o cualquier otro tipo de establecimiento. Si lo tiene un familiar o un amigo. Si es el vecino el que lo tiene. Sea quien sea. Por favor, plantas en la calle ¡son tan bonitas!

National Trust Gift Shop Wells, Somerset, England

Restaurante Le Poulbot - Paris

Old Provence style shop.

Shop in Sault, Provence, France

Lviv, Western Ukraine: Restaurant in flowers

shop Chat Reveur, Place de la Mairie, Aix-en-Provence, France


Fromagerie: L'auvergne France


Enlaces a fuentes de las imágenes en:  La Tabla en Pinterest

viernes, 11 de mayo de 2012

Los Jardines del Río Turia 'Volem verd'


Los Jardínes del Río Turia no caben en un post, de modo que he pensado asomar algo de ellos de vez en cuando, a modo de puzzle, y así, poco a poco, los iremos disfrutando: un paseo y un descanso, sin prisa, deteniéndonos en cada detalle para apreciarlos.

Para hablar de ellos es interesante conocer que Valencia se fundó sobre una isla fluvial, en la segunda república romana. Sus históricas riadas y, más recientemente, la gran riada del 14 de octubre de 1957, obligaron a construir un trazado alternativo del cauce del río Turia. La movilización ciudadana durante la década de 1970-1980, con el lema ‘El riu es nostre y el volem verd’ trajo consigo el Parque Urbano sobre el antiguo cauce. Los 9 km de cauce se han dividido en 18 tramos, desde  el Parque de Cabecera, extremo más occidental, hasta su encuentro con el mar.


Hace unos días,  en mi visita al IVAM tuve la oportuniad de hacer algunas fotos desde el Puente de Las Artes-IVAM, en el tramo 4. Desde alli tienes unas vistas magnificas a la arboleda. Al atardecer,  se mueve el jardín. Gente corriendo, paseando, jóvenes y no tan jóvenes, abuelos y padres con bebes, despistados y un ir y venir muy pausado que le dan sentido al parque.  Este tramo, junto con el tramo 5, se caracterizan por tener una filosofía de bosque urbano, lomas y senderos sinuosos y una frondosa vegetación arbórea.






Me llamó especialmente la atención el denso Quercus ilex (encina) que, desde el puente casi  alcazaba a tocarlo y su espectacular floración era digna de admirar.

Nos vemos en otro tramo. El río es largo, hay muchos puentes que cruzar y  jardines y parques por los que pasear.
Jardín del Turia. Deplegable: Tramo cabecera y del 1-9
Jardín del Turia. Desplegable: Tramos 10-18
Blog: Jardines del Turia
Quercus ilex

domingo, 6 de mayo de 2012

Cornelia Konrads: el espacio público en movimiento

Cuando uno se empeña en desafiar  a la gravedad, lógicamente,  siempre fracasa. En ese caso, solo nos queda la imaginación, la capacidad creativa para desarrollar un espacio que permita  simular  que los objetos pueden quedar suspendidos en el aire.  






Ese precioso juego de ilusión es el que ha desarrollado la artista alemana Cornelia Konrads, a través de sus instalaciones de ‘land art’ para espacios públicos.  Siempre inspirados en la mágica ilusión óptica de hacernos ver lo imposible.  De este modo, se pueden apreciar  en parques y jardines de todo el mundo, esculturas e instalaciones donde troncos y piedras parecen querer escapar. 




Son como sueños apilados, muros  y puertas que desaparecen, pensamientos suspendidos que quedan congelados en el aire.   Todo se mueve en su obra, todo es un desafío, son escenas imposibles  y sueños que nos despiertan los sentidos.






Desde sus islas flotantes  o sus casas enterradas,   hasta -su última obra-  el banco del parque,  que parece estar a punto de salir despedido con el tirachinas gigante.




En fin, espacios para soñar y que invitan al desafío. Una obra absolutamente fascinante que podéis disfrutar visitando su website Cornelia Konrads

Galería de La Tabla